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Vinos de Jujuy: las vides trepan en la Quebrada de Humahuaca

Hace un año visitamos la Quebrada para presenciar su primera celebración vendimial, este año volvimos para el Día del Malbec y probamos todos sus vinos.

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Cada vez más en Argentina hablamos de vinos y viñedos extremos y los vinos de Jujuy no son la excepción. Mientras que sobran regiones en nuestro país que implican desafíos para la vid, pocos son tan desafiantes como la Quebrada de Humahuaca, donde elaborar una botella de vino supone una verdadera patriada.

Si, leíste bien, en Jujuy un puñado de productores impulsan viñedos entre los 2200 y 3330 metros de altura en un ambiente inhóspito y agreste. Un corredor de a penas 80 kilómetros de extensión y 22 hectáreas con la personalidad suficiente para haber logrado la Indicación Geográfica propia.

Vinos de Jujuy, únicos
Ezequiel Bellone Cecchin es un joven agrónomo jujeño que a diario recorre la quebrada para visitar los proyectos que asesora pero también al resto de los productores para recopilar información de cada viñedo. “La vitivinicultura en la Quebrada de Humahuaca es un verdadero desafío. En la región tenemos condiciones muy especiales y únicas”, explica cuando se le pregunta acerca de la similitud con los Valles Calchaquíes y otras regiones de altura. “Aquí la altura es realmente extrema y la frontera para el cultivo de la vid parecía estar varios metros debajo de nuestros viñedos. Sin embargo los llevamos adelante logrado resultados increíbles con los vinos de Jujuy”.

Y tiene razón. En este terruño las plantas deben enfrentar un clima hostil de acuerdo a todos los tratados de viticultura. Hablamos de un clima desértico con menos de 150 mm anuales de precipitaciones y un sol que se impone a diario. Solo en época de vendimia existen algunos días nublados y lluviosos, el resto del año vitícola es muy seco. La altura aporta una amplitud térmica que se ubica en unos 20 grados que permite que la madurez de los frutos logre un ritmo óptimo. Los vientos son un factor determinante, en algunas zonas llega un frente norte cálido que favorece la maduración mientras que el las zonas más altas el viento sur, frío, modera la temperatura en la época más calurosa. Pero atención: el principal enemigo de la región son las heladas que llegan sin aviso, mucha veces antes de finalizar la vendimia. De manera que las variedades de ciclo largo -como Cabernet Sauvignon o Bonarda– no tienen margen, mientras que las de ciclo medio y corto, como Malbec y Sauvignon Blanc, están justas.

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Así las cosas, al momento los vinos de Jujuy son principalmente tintos y las vides no producen más de 500 gramos de uva al año. Por lo tanto se trata de tintos intensos y profundos con una acidez que desconcierta al bebedor desatento. Cuando el paladar espera solo un carácter alcohólico se sorprende con una frescura vibrante que define un medio de boca jugoso. Entre los blancos hay algunos exponentes de Torrontés y Sauvignon Blanc que se benefician de la acidez mencionada pero con matices herbales y hasta vegetales muy originales, en especial para el Sauvignon.

Un paseo extremo
La inmensidad del paisajede la Quebrada ofrece diferentes colores en cada curva de la ruta y se convierte en un marco alucinante para los viñedos. La principal referencia de la ruta del vino quebradeño, es la Ruta Racional 9 que divide el valle en dos caras, la este y la oeste

Recostados al pie de los cerros del este y a 2200 metros de altura, en Tumbaya, se encuentra Amanecer Andino, primera bodega del periplo. Llegar hasta su viñedo demandará habilidad para cruzar el Río Grande, generalmente con poco caudal pero río al fin. En tan solo 1,5 hectáreas cultivan las uvas de Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda que el enólogo mendocino Lucas Niven convierte en vino.

El siguiente paraje vitícola hacia el norte es Maimará donde se encuentran la bodega y viñedos de Fernando Dupont, el primer “loco” que se animó a producir vino en el corazón de este Patrimonio de la Humanidad. También sobre la cara este, Dupont cuenta con sala de degustación y ofrece visitas programadas a su proyecto. Son 4 hectáreas donde cultiva los Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y Cabernet Franc con los que Marcos Etchart elabora los vinos más conocidos de la región al momento, Pasacana, Punta Corral y Sikuri.

Quince minutos más al norte, al pasar Tilcara pero antes de alcanzar el Trópico de Capricornio, de la mano izquierda, se encuentra Viñas del Perchel. Un pequeño emprendimiento ubicado a 2630 metros de altura con un viñedo de 2,5 hectáreas. Aquí vale la pena hacer un alto para degustar sus vinos Runa, en especial el varietal de Tannat, y de paso consultar por las empanadas de Mabel.

Ya a la altura del Trópico, en Huacalera, Fernando Maurette y Raúl María desarrollaron el viñedo para sus vinos Tukma. Aquí la viña alcanza los 2670 metros, nombre que eligieron para sus dos varietales, un Malbec y un Sauvignon Blanc muy singular.

Vinos de Jujuy

El límite norte para la viticultura en al Quebrada lo marca Claudio Zucchino con sus viñedos de Uquía. Allí donde también cuenta con una hostería además de la bodega, tiene un viñedo con Malbec, Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot a 2800 metros y otro, más pequeño en Moya, un punto perdido en la montaña a 3330 metros de altitud. Con sus frutos orgánicos, este entusiasta viticultor produce Uraqui, un blend mayoritariamente Malbec con un carácter muy especial. La bodega se puede conocer en cualquier momento, basta un llamado previo, pero visitar a su viñedo de Moya demanda otra logística y organización. Solo se llega en 4×4 y con un guía, preferentemente el mismo Zucchino.

A estos proyectos resta sumar el viñedo de Alejandro Izquierdo en Yacoraite que pronto tendrá una área para visitas y degustación. Su vino MallKu esta listo pero demanda un tiempo más en botella antes de llegar el mercado. Por su parte, Alejandro Nieva desarrollo un viña espectacular en Huichaira, desde este año a cargo de Alejandro Sejanovich. Por último, en Purmamarca, Gastón Cruz produce dos vino artesanales con las uvas de un viñedo familiar, Pueblo Rojo Malbec y Carnaval, el único Torrontés de la región por el momento.

Por ahora, estos los únicos vinos de Jujuy. Pero no serán los últimos.

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Alejandro Iglesias

Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter. En twitter es @AleIglesiasWine

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