Posted on

4 recetas a base de huevo para maridar con vinos

Los manuales de maridaje apuntan contra el huevo: es un producto difícil para acompañar con vinos, dicen. En esta nota te pasamos las recetas más simples y disfrutables con una buena copa.

recetas con huevo

El huevo viene de años de mala prensa: que aumenta el colesterol, que transmite enfermedades, que es difícil de maridar. En paralelo, sin embargo, el huevo ascendió al Olimpo de la más alta gastronomía de la mano de nuevas técnicas de cocción: huevo a baja temperatura, con texturas crocantes y suaves, y como detalle de infinidad de platos. Y así, colgado del péndulo de la historia, el huevo va y viene de villano a superhéroe.

En Vinómanos no lo juzgamos. Tenemos claro que un buen omelete, con el corazón fundente y cremoso del queso y el huevo en un todo babé, puede hacer que deliremos en la mesa con una copa de buen Pinot Noir. O bien, una tortilla de papas con chorizo y sal entrefina chisporroteando en la superficie, resulta la gloria para un Torrontés ligero. En cualquier caso, una cosa es segura: el huevo nos encanta, y por eso apuntamos algunas recetas que desmitifican ese viejo adagio de que un huevo duro es el peor enemigo del vino. Veamos.

Si te das maña, huevos poches
Este huevo requiere cierta pericia, pero el precio es el gordo de navidad de los huevos. Poné en una cacerola agua hasta la mitad, sal fina y le sumás un taza chica de vinagre de alcohol -esto sirve para que el huevo quede unido durante la cocción-.  Tené a mano una cuchara. Cuando hierve el agua, hacé un remolino, bajás un poco el fuego y cascá un huevo con mucho cuidado en el centro de la olla; con la cuchara te asegurarás que la clara cubra la yema y lo depositás en el ojo del remolino. Cocinalo de dos a cinco minutos –eso hará que la yema esté líquida o semicuajada- y lo retirás con una espumadera. Esté huevo es ideal para coronar un tostadón. El truco para que el sabor sea inigualable es primero haber frotado la tostada con ajo y sumarle un salteado de hongos y cebolla de verdeo en oliva. Como detalle lo espolvoreas con un toque de perejil picado. Y tenés un brunch perfecto para acompañar un Sauvignon blanc como los de este listado.

Si sos sofisticado, huevos al horno
Para esto vas a necesitar una cazuelas para horno -como las que se usan para comer locro- . Poné a calentar el horno, cascá un par de huevos y separá la yema de la clara.  A esta la batís a punto nieve sumándole sal, una pizca de pimienta blanca y agregándole a lo último unas tiras pequeñas de jamón crudo. Untá las cazuelas con un poco de manteca y con una cuchara poné la mitad del batido en cada una.  Después hacé un hueco en el centro para poner la yema, con mucho cuidado y empleando la misma cuchara. Espolvoreá las claras con queso parmesano rallado y llevá todo al horno durante cinco minutos. El plato luce mucho y es perfecto, por su textura, para acompañar con Chardonnay reserva, como los que encontrarás en este listado.

Si sos clásico, omelete de jamón y queso
Es la primera comida que uno aprende para sobrevivir cuando se deja la casa materna. Sin embargo, un omelete bien hecho requiere cierta técnica que se adquiere con los años. Para este clásico hay que batir un par de huevos por cada plato, al que le agregás sal, pimienta, orégano, perejil picado y dos cucharas de leche –puede ser crema para que te quede más untuoso-. En una sartén a fuego medio –si es de teflón mucho mejor- poné media cuchara de manteca y cuando se derrita por completo, la esparcís y le sumás la preparación. Empezará a cuajar la mezcla, te darás cuenta porque la base se solidifica, y ahí bajá el fuego y agregá el jamón cortado en tiras y queso fresco en dados –puede ser cualquier otro queso blando- ocupando sólo una mitad de la sartén.  Dejá cocinar un par de minutos más y con una espátula despegá el borde del omelete que no tiene relleno y lo doblás a la mitad. Cociná un minuto más y retirá. Saldrá bien babé. Textura y sabor ideal para un Pinot Noir como los que verás en este link.

Si sos veggie, una tortilla de espinaca
Podés aprovechar que todavía hay buenas espinacas en la verdulería y hacés un combo sano y sabroso. Lavá bien una atado de espinaca con agua fría, retirá los cabos y poné a hervir ocho minutos desde agua fría; retirala con una espumadera, escurrí, y picala hasta que quede fina. Reservá. Luego, batí tres huevos, agregales sal, pimienta y un par de cucharadas de leche. Finalmente sumás la espinaca. Prepará una sartén con un chorrito de aceite de oliva y calentá a fuego medio.  Agregá la preparación y cociná hasta  que esté consistente, revolviendo cada tanto para que la espinaca no precipite. Con la ayuda de un plato plano tapa la sartén y volteala y cociná el otro lado de la tortilla durante cinco minutos.  Serví con cilantro picado y date un gusto con un buen Torrontés, como estos.

Emiliano Rodríguez Egaña

4 recetas a base de huevo para maridar con vinos
5 (100%) 2 votos
En esta nota:

Emiliano Rodriguez Egaña

Es el mejor cocinero del mundo para los que tenemos el gusto de sentarnos a su mesa. Capaz de cruzar la ciudad por unas ostras o de sudar la gota gorda frente a un caldero durante horas, para el resto de los mortales es un estratega de la comunicación digital, el marketing de contenidos y otros tantos menesteres. Trabaja desde hace más de 12 años en medios digitales. Es el responsable de que no fallen los códigos de Vinómanos (plataforma que fundó en 2013), donde también escribe sobre su pasión culinaria. En twitter es @EganaEmiliano

Posted on