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Lectura de verano: La Gran Vida de Fernando Vidal Buzzi

La Gran Vida de Fernando Vidal Buzzi, un compilado de lo mejor del gran “trotamanteles”, lectura obligada para todos los amantes de la buena mesa.

La Gran Vida de Fernando Vidal Buzzi

Para los que nos dedicamos profesionalmente al periodismo de comidas y bebidas, Fernando Vidal Buzzi es como el fiel de la balanza: nos queremos parecer todo lo que podamos a él y, al mismo tiempo, tomar toda la distancia que se pueda para deshipnotizarse de sus virtudes. Algo que sólo los grandes logran con los pequeños venimos después.

Por eso, que La Gran Vida, Apuntas y Recetas de Fernando Vidal Buzzi, haya sido publicado este año es una gran noticia y una lectura obligada ya no para los profesionales del chupimorfi, sino para todo aquel que le guste de verdad pasarla bien comiendo y bebiendo. Los textos, cariñosamente seleccionados por su hija, la realizadora y guionista Cayetana Vidal, ofrecen una perspectiva muy lúcida y a la vez desenfadada de lo que aconteció en la vida del trotamanteles Vidal Buzzi (como le decimos sus lectores).

Editado en la colección Los 5 Sentidos, Tusquets, el libro es una oportunidad deliciosa de picar un poco en la pluma honesta y erudita de uno de los cronistas que fundó la crónica gastronómica en nuestro país a contar de 1980, publicando en: Revista La Nación, Play Boy, Contraseñas, Diners, Club del Vino, y las publicaciones que llegaron a fundirse con su estilo, como Cuisine Et Vin, Nueva y Noticias.

La Gran Vida
Tres cosas son fundamentales del libro y de Vidal Buzzi y están descriptas en el primer capítulo, titulado “Nace la Buenos Aires Gourmet: el escenarios, los personajes y la trascendencia” y que recorre la gente que fundó la ciudad gourmet de la que hoy disfrutamos.

Una, que ser un gourmet es ejercer la curiosidad en todos los ámbitos, desde el sexo al vestir y, por supuesto, la buena mesa.

Dos, que el conocimiento mejora toda la experiencia y que para adquirirlo hay que alimentarlo y cultivarlo con experiencias.

Tres, que la subjetividad es todo en este asunto y que enriquecerla es la tarea de una vida para quien se enfoque en la mesa y sus alrededores.

Así, uno puede encontrar títulos sencillos como “Comer solo es triste”, o el más complejo que encabeza el tercer capítulo, titulado “La Matriz hambrienta de los argentinos”, en donde con sagacidad y documentación, propone algunas de las bases culturales para nuestros platos preferidos, además de recorrer las gastronomías americanas en las que se funda buena parte de la tradición culinaria local.

Hombre de una cultura vasta y compleja, melómano y lector de apetito variado, en sus textos hay siempre una cuerda algo irónica y otra humorística vibrando en la nota justa, que sazonan con precisión sus opiniones sobre diversos temas. Si para muestra basta un botón, se lee en el capítulo 5 un parágrafo como el que sigue:

“No sé si usted sabrá que los romanos tenían ideas gastronómicas muy particulares, juzgadas como deleznables por una paladar actual. Lenguas de pavo real, vulva de cerda, cola de rémora u otros fragmentos anatómicos indeseables, condimentados con garum –algo así como intestinos de pescados fermentados– eran platos sublimes. Obvio que estos alimentos solo llegaban a las altas capas reales porque el pueblo comía el antepasado de la polenta. Hubo, sin embargo, gente que reaccionó, como el poeta Lucrecio, filosófica y vitalmente un epicúreo, un hombre muy moderno en su materialismo, su exaltación de la razón y por insistir en que la única base cierta del conocimiento es la percepción de los sentidos. Su poema De Rerum Natura no recuerdo que registre recetas, pero comentadores como Apicio le atribuyen la siguiente…”

Y el libro se detalla la receta de una chernia con verdeos que pone a salivar al lector. Para más datos, Vidal Buzzi sugiere acompañarla con un blanco ligeramente abocado.

Dividido en once capítulos, el libro recorre el escenario gastronómico local desde 1980, entre artículos periodísticos y citas de sus libros, al tiempo que propone muchas de las recetas que recolectó en su larga vida.

Mención especial para el capítulo 8, de uvas, vinos y paladares, que además de recoger recetas con vino, aporta una sano panorama para quienes gusten de meterse en el mundo del vino.

Vidal-Buzzi

Con todo, lo mejor de La Gran Vida es volver a leer los textos de Vidal Buzzi. De ellos siempre se saca una buena tajada. Además, siempre dejan la semilla de una sana curiosidad que, ahora en el volumen de Tusquets, es como un gran banquete al que nos invitan cada una de sus 412 páginas.

Lectura de verano: La Gran Vida de Fernando Vidal Buzzi
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En esta nota:

Joaquín Hidalgo

Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros. En twitter es @hidalgovinos

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