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Del morrón asado a la cereza, ¿cómo cambió el Malbec de Cafayate?

En Salta, el Malbec de Cafayate está reinventando el sabor de la región. ¿Cómo lo hace y qué vinos probar para conocer el nuevo gusto?

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Hasta hace no mucho tiempo, cuando bebías un Malbec de Cafayate esperabas oler especias, morrón asado y el paladar se preparaba para un tinto potente. Ahora, sin embargo, esa ecuación está cambiando. Y hay muchas razones.

La más importante, sin embargo, es que los enólogos están buscando definir el carácter de Cafayate. Algo no tan simple, debido a una confusión genérica e incial.

Para muchos, el Malbec de Cafayate es sinónimo de vino de Salta y Calchaquí. La razón hay que buscarla en que el 78% de la uva de la región está en torno a esa linda ciudad norteña. Además, la mayoría de sus bodegas está emplazadas allí, aunque elaboran uvas de los diferentes valles de la provincia, desde los más próximos como Tolombón y de otros más alejados como Molinos o Santa María, en Catamarca.

Para identificarlas, desde hace unos años las bodegas recurren a la Indicación Geográfica (IG) Valle de Cafayate para los vinos elaborados con uvas cosechadas dentro de los limites de esta sub región calchaquí. Para todos los demás emplean la IG Valles Calchaquíes.

¿Entonces?

El ADN de Cafayate. La ciudad está ubicada al suroeste de la provincia de Salta y flanqueada por los cordones montañosos Cumbres Calchaquíes y Sierra de Quilmes. La mayoría de su viñedos se encuentran al pie de los cerros del oeste, por lo que la sombra de la tarde les quita horas de sol, lo mismo que las nubes que cierra el valle durante el verano a partir del mediodía. En Cafayate, lejos de ser un problema, es la clave: así reducen la insolación extrema que ofrece la altura y el clima seco y cálido, consiguiendo un efecto verdadero de terroir. Sus suelos de origen aluvial, son principalmente arenosos o de granito meteorizado. Y si bien aseguran sanidad, también demandan un riego preciso para no desperdiciar el agua de montaña que se extrae mediante pozos.

El Malbec cafayateño. Atiguamente el Malbec de Cafayate era brioso y de color profundo, aromas de frutos maduros, hierbas y especias y un tenor alcohólico elevado que define el carácter vallisto. Incluso el aroma a morrón ahumado era un descriptor transversal a todos los tintos de la región. Sin embargo, en los últimos años y a partir de un manejo manejo del viñedo que entiende la condición de la región, con cosechas más tempranas y una menor extracción en bodega, los Malbec llegan a la botella con un perfil más delicado donde los frutos rojos abundan y también los trazos florales. Un cambio que no implica una perdida de carácter sino una identidad más amable.

Para descubrir la nueva expresión del Malbec en el Valle de Cafayate, te recomendamos estos diez:

Amalaya Gran Corte 2015 (91pts, $310). Aunque su etiqueta indica que es un blend, el 85% de su composición es Malbec de Cafayate y es técnicamente un  varietal. Si bien en su origen supo ser un vinos de estructura notable, hoy es un vino que fluye casi aterciopelado y jugoso con un perfil frutal nítido y tonos sutiles de la crianza. Una buena botella para introducirse en el nuevo estilo del valle.

Piattelli Reserve Malbec 2015 (91pts, $322). Con uvas de su viñedo ubicado en el límite noroeste de Cafayate, Piattelli Vineyards elabora este Malbec  violáceo concentrado, que en su aromática propone buen caudal frutal con tonos de ciruelas, cerezas maduras y arándanos. La crianza define un estilo cosmopolita con tonos de cedro mientras que el matiz especiado se aprecia como pimienta negra molida. En paladar es firme con rica frescura y jugo en medio de boca. Final bien largo.

Malbec de Cafayate

Cafayate Gran Linaje Malbec 2015 (91pts, $363). Bodega Etchart propone en este vino un estilo versátil de Malbec que se amolda a diversos paladares. Es violáceo, con aromática compleja con frutos rojos y negros, algunos frescos y otro confitados. Hay tonos herbales y balsámicos y en el fondo un ahumado leve. En paladar demuestra buen carácter con cuerpo medio, lleno de sabor y paso jugoso. Balanceado y carnoso.

Abras Malbec 2015 (90pts, $390). Karim Mussi, enólogo de la bodega mendocina Altocedro, también elabora en Salta Torrontés y este Malbec de expresión frutal con aromas balsámicos típicos de los vinos de altura. Cerezas negras, ciruelas, moras y violetas con trazos herbales. En boca es jugoso con taninos redondos y buen regusto frutal. Un vino simple y muy sabroso, para picadas, tapeos o cazuela de cabrito.

Vallisto Malbec 2013 (91pts, $420). Vallisto es un proyecto impulsado por tres enólogos, el salteño Pancho Lavaque, el mendocino Marcelo Pelleriti y el francés Hugh Ryman. Las uvas provienen de una finca a 2000 metros de altura en el sector oeste de Cafayate y si bien su nombre supone un vino brioso e intenso, este Malbec es complejo y elegante. Buena carga de frutos negros con tonos balsámicos y dejos especiados. En boca es amplio, carnoso y de buen jugo. Taninos redondos y final prolongado.

El Esteco Malbec 2015 (92pts, $435). Con esta línea de varietales lanzada hace a penas dos años, la bodega ubicada en la entrada de Cafayate demostró que sus vinos comenzarían a aligerarse y a sumar mayor frescura. El caso del Malbec de Cafayate es contundente al respecto: frutado y floral con tonos de cerezas, moras y algo de cassis mientras las notas de violetas y hierbas silvestres van de menor a mayor con el tiempo en copa. En boca es caudaloso y envolvente, con acidez marcada y sabor frutal firme. Taninos redondos y final prolongado.

Laborum Single Vineyard Altos Los Cardones 2016 (93pts, $500). La última incorporación al porfolio de Porvenir de Cafayate es un Malbec que nadie debería pasar por alto. Como pocos conjuga la expresión del valle con aromas herbales y especiados con una intensión de darle mayor protagonismo a la fruta roja fresca y a las violetas. En paladar el plan es similar, resulta ligero, expresivo y envolvente con taninos jugosos y final prolongado.

Domingo Molina Malbec 2015 (92pts, $535). Rafa Domingo es un winemaker que conoce como pocos los Malbec de Cafayate. Su experiencia le permite lograr vinos equilibrados y expresivos con las uvas que cultiva en Yacochuya a unos 2000 metros de altura. En este caso logra un Malbec de expresión frutal profunda que recuerda a las ciruelas negras, las moras y sauco. En boca su ataque es intenso pero logra equilibrarse gracias a una frescura que sirve de contrapunto exacto. Es franco y jugoso con taninos firmes. Para fundamentalistas de los vinos de altura que se animan al cambio.

El Esteco Old Vines 1946 Malbec 2015 (94pts, $560). Rescatar antiguos viñedos es siempre una buena jugada pero mejor es dejar que sus frutos se expresen en el vino. Esto mismo es lo que logra Alejandro Pepa con las uvas de un viñedo de setenta y dos años próximo a la bodega. Resulta un Malbec con una tipicidad nítida que escala a altos decibeles en copa. Ciruelas, arándanos, violetas, tierra húmeda, tonos de pimiento y jarilla. En boca es sedoso, fluye con cierta untuosidad que afirma sabores y permite resaltar la frescura. Largo y elegante.

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Alejandro Iglesias

Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter. En twitter es @AleIglesiasWine

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