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250 años de tapar botellas celebra Trefinos este año en Catalunya

El productor de tapones líder de España, acaba de celebrar doscientos cincuenta años al servicio del vino. Una historia que bien vale un brindis.

trefinos

Que España es uno de los países que lidera la producción de vinos no es ninguna novedad. Sin embargo, pero para muchos si puede ser novedoso enterarse que además es un importante jugador de la industria de tapones de corcho. Y mucho más si te contamos que una de la empresas del sector acaba de celebrar dos siglos y medio de actividad.

Cataluña y sus alcornoques
Habitualmente, cuando hablamos de Dom Pérignon solo hacemos relación al nacimiento de las burbujas y los vinos de Champagne. Pero aunque pocas veces se menciona, el monje benedictino más célebre de la historia tuvo un rol clave en el nacimiento de la industria del corcho ya que se le atribuye haber resuelto los problemas de perdidas en las botellas de la cava de Hautvillers con tapones de corcho natural. Sin saberlo, Pérignon colaboraría al desarrollo de un pujante industria satélite del vino.

Años más tarde e impulsada por la ascendente demanda de Champagne del siglo XVII, esta actividad tomó un fuerte envión en muchos pueblos de la cuenca del Mediterráneo, región donde el alcornoque logra desarrollarse en plenitud.

Dentro de la península ibérica, Agullana, un pequeño municipio en Girona, no tardaría en convertirse en bastión de la producción de tapones de corcho. En sus bosques, ubicados entre los Pirineos y el Mediterráneo, la presencia de estos arboles se remonta al menos al siglo dos antes de Cristo.

Gracias a esta tradición y experiencia de los locales, ya a fines del siglo XVIII Agullana contaba con una docena de fábricas de corcho, escenario en el que Martí Barris Barris daría el puntapié a una historia que hoy celebra dos siglos y medio ininterrumpidos al servicio de la conservación del vino.

250 años de desarrollo
Trefinos fue constituida en 1917 por Joan Miquel i Avelli al fusionar su empresa, Manufacturas de Corcho, con la compañía que Barris había iniciado en 1767 y con la que había alcanzado una importante reputación mundial. Justamente, fue el reconocimiento de aquella compañía centenaria lo que terminaría por dar nombre a la nueva compañía: por su calidad, los tapones de Can Berris habían sido denominados “tres fins” (muy finos).

Más tarde, Trefinos se convertiría en una empresa líder de la industria corchera global, principalmente por su dedicación para extraer lo mejor del alcornoque y proteger el principal legado de Agullana, sus bosques. Un compromiso que se mantiene intacto hasta la actualidad y que constituye uno de los diferenciales más importantes de esta compañía hoy especializada en la producción de tapones técnicos.

Innovación centenaria
Al igual que todas las actividades, la industria del corcho debió afrontar numerosos desafíos durante los últimos tres siglos. Ante éstos, la filosofía rectora de Trefinos ha sido saber convertir cada crisis potencial en oportunidades de crecimiento.

El más reciente desafío que la industria corchera debió enfrentar fue la aparición del TCA a partir de la década de 1980 así como la identificación de otras contaminaciones atribuidas a la corteza de alcornoque. Lógicamente estas amenazas pusieron en jaque a esta industria que hoy tapona el 80% de los vinos del planeta. Fue entonces cuando Trefinos se convirtió en una de las pioneras en el desarrollo de tapones técnicos, es decir, piezas producidas a partir de la reconstrucción de corcho triturado y sometido a procesos físicos que volatilizan los compuestos contaminantes.

Hoy, con plantas en diferentes regiones españolas y dependencias en Francia, Italia y Estados Unidos, Trefinos produce 500 millones de unidades de sus tapones cada año que se comercializan en 22 países y son utilizados por los líderes en la elaboración de CAVA y Champagne aunque también ofrecen tapones para vinos tranquilos, cervezas, espirituosas y licores.
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Mirando el futuro
Desde hace veinte años Trefinos se especializa en la producción de tapones técnicos. A diferencia de otras compañías, el proceso desarrollado por esta empresa catalana implica al año el granulado de 15000 toneladas de corteza de alcornoque proveniente de los bosques de Agullana y el perforado de otras 3000 toneladas de láminas de corteza para la obtención de los extremos de los tapones. Éstos, arandelas de alcornoque y el granulado, luego son procesados y vueltos a reconstituir para finalmente ser sometidos a numeroso controles de calidad.

Sin embargo, el principal diferencial de Trefinos esta en sus tres diferentes tecnologías extractivas que colaboran a la eliminación del TCA, principal contaminante de los tapones de corcho.

Una vez triturada la corteza del alcornoque, esta materia prima puede ser sometida a los procesos Montebello, Thor o TD3 de acuerdo a las necesidades de aporte de oxigeno que la bebida a taponar demanda. A partir de la utilización de procesos físicos de presión y temperatura estas tecnología permiten la extracción de compuestos orgánicos y volátiles. Todos procesos desarrollados a partir de tecnología sustentable y de nulo impacto con el medioambiente.

Guardianes del bosque
Recorrer los bosques de Agullana o cualquier otro que permita observar el ecosistema donde se desarrollan los árboles de alcornoque es un plan que todo amante del vino sabrá disfrutar. No solo por el diversidad de fauna y flora que conservan estas áreas protegidas sino también por que cada árbol y su corteza son el testimonio del desafío que implica su conservación. En este aspecto, Trefinos asume desde hace años un fuerte compromiso que no se puede dejar de mencionar ya que promueven la gestión sustentable de sus bosques a fin de asegurar el recurso a las próximas generaciones.

Una labor que asegura al consumidor un taponado de calidad y a la vez amigable con el medio ambiente.

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