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Aprender de vinos, saborearlos, comprenderlos, parece algo reservado para una élite de especialistas. Nada más lejos de la realidad, aunque siempre pasa lo mismo: acostumbrado a descorchar una botella por vez, nunca se practica una degustación comparativa, que es la base del conocimiento. Cuando, por el contrario, se ponen dos o tres vinos a la par enseguida surgen las diferencias y el aprendizaje.

Ahora bien, para que tengan un sentido concreto, el secreto está en armar bien esas comparaciones. Para eso, lo mejor es juntar a cuatro o cinco amigos aficionados al vino y, vaquita mediante, comprar por lo menos de 3 a 5 botellas. Para este juego, es imprescindible también tener varias copas: no importa tanto qué tipo de copas sino que todas sean iguales. Un último consejo útil par aprender de vinos: armar una picada de quesos y fiambres y reservarla para cuando ya se hayan probado los vinos.

Saltos varietales


La primera degustación que conviene realizar es una que compare varietales. Para eso, tres cosas resultan claves a la hora de comprar los vinos:
1) que sean de la misma franja de precios, así no hay saltos estilísticos
2) que pertenezcan la misma región –por ejemplo, todos de San Patricio del Chañar, Valle de Uco o Luján de Cuyo–, así no habrá tanta incidencia de la variable terroir
3) que sean de distintas bodegas, así no hay un parcialidad dominante

En ese plan, lo ideal es plantear saltos gruesos: compara uno o dos Pinot Noir con uno o dos Malbec. Habrán notables diferencias: el Pinot, con poco cuerpo y poco color, el Malbec con mucho cuerpo y mucho color; los dos serán frutales pero en un sentido contrapuesto. Y así. Lo importante del caso es observar que las diferencias son muy marcadas. Mejor aún si se toma nota de qué llamó la atención por sobre las demás cosas. Repetir con Malbec & Cabernet Sauvignon; Chardonnay & Sauvignon blanc para afilar el paladar.

Saltos de estilo


La segunda degustación para aprender de vinos es apenas más compleja que la primera. Servirá para observar otras cosas. Acá hay que comprar tres a cinco botellas siguiendo este criterio:
1) mismo varietal con tres niveles de precio, por ejemplo, 100, 200 y 300 pesos (filtrá en cada link el varietal que te guste), no hace falta ir más arriba esta vez
2) que sean de una misma región, así el factor terroir no es clave
3) conviene incluso que sean de una o dos bodegas, así hay parcialidad estilística

El plan perfecto es comprar Cabernet Sauvignon (el Malbec es menos útil en esta cata, sino, chusmeá las diferencias y verás por qué) y observar algunas cosas simples: cómo aumenta el cuerpo del vino con el precio; como el sabor de la madera gana o pierden preponderancia; cómo ganan o pierden sutilezas los vinos. Al final es importante registrar qué estilo de vino y precio es el que más gustó. Será útil para cada uno de los consumidores conocer su gusto. Repetirla varias veces hasta ponerse canchero. Incluso con otros varietales.

Saltos de terruño


La tercera degustación, para aprender de vinos en profundidad, es un poco más compleja. Acá de lo que se trata es de entender qué gusto ofrece cada región. Y en ese plan, hace falta:
1) mismo varietal de diferentes zonas; ideal Malbec de Salta, Luján de Cuyo, Valle de Uco, Patagonia y las sub apelaciones, como Cafayate, Tupungato, Vista Flores, San Patricio del Chañar.
2) que sean de una misma franja de precios, así no es tan importante el salto estilístico
3) pueden o no ser de una misma bodega, aunque ayuda, ya que hay líneas de vinos elaborados de la misma manera con dos o tres orígenes distintos

El truco con esta degustación es poner atención en cómo el vino, en particular el Malbec, cambia de sabor, cuerpo y estructura según la región de la que provenga: en el norte serán intensos y con taninos potentes; en Uco serán frescos, con cuerpo y colores brillantes, con taninos jugosos; en Luján estará el punto medio; Neuquén será parecido a Luján. Y así. Al cabo de repetirla varias veces esta cata se está en condiciones de cambiar de varietal.

Al poco tiempo, aún sin la guía de un experto, se tendrá clara conciencia de qué gusto tiene cada zona. El secreto ahora, es buscar el vino que más gustó.

Joaquín Hidalgo
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.