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El almuerzo playero nos encuentra siempre sin ideas. Con el sol sobre nuestras cabezas intentamos comer lo que a la mañana fue un sándwich, para horas después transformarse en una masa informe. Y para peor, todas esas harinas y grasas dan forma a una panza que parece prestada en la medida que terminan las vacaciones. ¿Qué falla? La previsión, señores. Con una pasada por la verdulería o el almacén y no más de media hora de dedicación podemos asegurar ricos snacks playeros. Tomá nota de estas ideas.

Parrilla y después

El asado es algo que va de la mano con las vacaciones. Como uno compra con los ojos pero come con la boca, muchas veces queda carne en la parrilla. Si te sobró algo de la bondiola mejor, ya casi tenés el mejor de los snacks playeros. Picá una cebolla y rehogala con aceite de oliva en una sartén hasta que caramelice (un chorrito de aceto será clave). Retirá del fuego e incorporá la bondiola trozada bien chiquita y súmale perejil picado. Rellená unos discos de empanadas (dale la forma que quieras y evitá el engorroso repulgue) y llevarlas al horno hasta que estén crocantes.

Chips de verduras

Las verduras secadas en el horno además de ser deliciosas son ideales para llevar a la playa en una bolsa y sacar en el momento adecuado. Cortá –siempre lo más delgado posible– rabanitos, remolachas, zanahorias o papas, colocarlas en una fuente con aceite de oliva, salpimentar y llevar al horno moderado hasta que queden crujientes. Si querés usar berenjenas acordate que tienen mucha agua así que podés cortarlas y dejarlas con sal sobre papel absorbente durante una hora, después llevarlas al horno, con ajo picado quedan increíbles. Las rodajas con zucchinis también son una gloria. Cortalas bien finas, salpimentá y pasalas por leche antes de rebozar con una mezcla de pan rallado y queso parmesano en partes iguales. Llevar 20 minutos al horno bien caliente.

Snacks de legumbres

Los garbanzos o los porotos de soja son ideales para comer como snacks, mejores que el maní. Sólo los tenés que dejar en remojo durante la noche, escurrir, secar y condimentar con una mezcla de aceite de oliva, sal, pimentón dulce, pimienta y comino. Colocar en una fuente para horno y cocinarlos durante una hora a temperatura media fuerte (200ºC). Llevalos en un tupper y entrale cada vez que te de hambre, te zampás un de estos snacks playeros.
Ah, y nunca, pero nunca, te olvides las frutas, secas y frescas. Y, para mejor conservación de todo, lo mejor es comprate una heladerita como esta, tanto para la comida como para la bebida.

Emiliano Rodriguez Egaña
Es el mejor cocinero del mundo para los que tenemos el gusto de sentarnos a su mesa. Capaz de cruzar la ciudad por unas ostras o de sudar la gota gorda frente a un caldero durante horas, para el resto de los mortales es un estratega de la comunicación digital, el marketing de contenidos y otros tantos menesteres. Trabaja desde hace más de 12 años en medios digitales. Es el responsable de que no fallen los códigos de Vinómanos (plataforma que fundó en 2013), donde también escribe sobre su pasión culinaria.