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Qué 16 vinos argentinos lanzados en 2016 marcarán la agenda en 2017

Este año llegaron al mercado vinos que proponen nuevos caminos. Enterate cuáles son y qué esperar en el presente y el futuro.

Vinos_argentinos_tendencia

“En el futuro se refleja el pasado hecho presente”, dice un haiku clásico. Con elegancia poética, el verso resume la experiencia vital de intuir el diario del lunes cuando aún estamos a domingo. Con los vinos argentinos hoy pasa algo similar. Insertos en un cambio de paradigma en los últimos años, 2016 ofrecen un presente de quiebre con lanzamientos que proponen nuevos caminos para desandar hacia 2017 y más allá.

Si querés saber cómo será el futuro en las copas, proponemos un recorrido por los lanzamientos de este año que se va, cuya estela, invisible, curiosamente se proyecta hacia delante. Tomá nota.

Tintillo
Santa Julia Tintillo (2016, $180). Mucho se habla en el vino de descontracturar el consumo, de convertirlo en una bebida cordial antes que una ceremonia ortopédica en que hay que cumplir con el saber para obtener sabor. A tono con este movimiento, Santa Julia lanzó este año un corte de Malbec-Bonarda ligero y frutal para beber entre frío y refrescado. Recoge la vieja tradición de los tintos de verano ibéricos y nacionales y reivindica el gusto por la bebida y el placer, antes que la formalidad. Otros ejemplos, 140 Caracteres Cabernet Sauvignon (2015, $140) y Jijiji Malbec Pinot Noir (2015, $220).

Ver Sacrum
Versacrum Garnacha (2014, $320). Es curioso cómo algunos vinos se transforman en movidas. Versacrum es el mejor ejemplo: tinto de sed –ligero y veloz como un blanco, ideal para beber fuera de las comidas– inaugura al mismo tiempo a la Garnacha como varietal con futuro. Es verdad, hay sólo 23 hectáreas en Argentina, pero ya hubo un seminario sobre el tema en Premium Tasting Mendoza y, al mismo tiempo, en la línea DV Catena salió un corte de Malbec Garnacha (2015, $370) este año. Habrá más. ¿La razón? Es la variedad que da vinos más frescos en climas cálidos. Todo un dato para los vinos argentinos, que claramente no se agota en Garnacha.

Blanchard
Blanchard & Lurton Gran Vino Blanco (2014, $380). Este año crecieron los blancos de corte como una opción bien atractiva para el mercado doméstico. De base Chardonnay la mayoría, emplean desde Riesling a Sauvignon, Torrontés y Semillón como compañeros de fórmula. Entre todos los nuevos ejemplares, Blanchard & Lurton marca un hito de elegancia y frescura que lleva la vara varios casilleros más adelante. Otros lanzamientos podrían ser Susana Balbo (2015, $575), Gaia (2015, $250) y Chakana Estate (2016, $150), todos bajo el lema White Blend, que es la forma moderna de llamarles.

EG_Organic_VinEscorihuela Organic Malbec (2013, $400). Este año que se va pasará a la historia como aquel en que los orgánicos lograron visibilidad. No sólo porque aparecieron vinos argentinos interesantes, sino porque el precio marca un nuevo hito en el mercado. Y Escorihuela Organic Malbec es el mejor ejemplo de ambas tendencias. Elaborado con uvas del Cepillo, Valle de Uco –una región de la que también oiremos hablar cada vez más– está certificado orgánico por Argencert. En eso, representa toda una movida que crece en argentina sobre todo de cara a la exportación. Como él están Siesta en el Tahuantisuyo (2015, $700) y Esmeralda Fernández Orgánico (2015, $250), en líneas comerciales, y entre las rarezas, Alpamanta Natal Petit Verdot (2014, $300) también en la línea y veremos más.

Nicola_Catena_BonardaNicola Catena Vino de Parcela Bonarda (2013, $900). Lo primero que llama la atención de este vino es el precio para la variedad. Lo segundo, la etiqueta barrocamente histórica. Lo tercero, el origen: Rivadavia, al este de Mendoza. Zona en el cono de sombra de las estelares, que Bodega Catena rinda homenaje al fundador del linaje con este ejemplar y a ese precio, lleva a la Bonarda a un nuevo estándar en el que no tardarán en aparecer nuevos vinos con renovadas ambiciones. Balsámico y jugoso, de buen cuerpo y paso envolvente y suave, supone un upgrade de estilo. En contrapartida, la Bonarda también experimenta un salto de estilo hacia vinos más frescos, como Paso a paso (2015, $150), Vía Revolucionaria (2016, $190) y el clásico ya Colonia Las Liebres (2015, $137).

Finca_La_Escuela_La_GravaTinto Negro La Escuela La Grava Malbec (2013, $420). Para los vinos argentinos el suelo y sus variantes se convirtió en uno de los flamantes lugares de exploración para conseguir sabores diferentes. Así, en los últimos tres años emergieron vinos segmentados por parcelas o por viñedos. El asunto con Tinto Negro La Escuela es que lleva el concepto más lejos: de una misma finca propone cuatro vinos según la selección sea La Grava, El Limo, La Piedra y La Arena. Cuatro variantes posibles de una misma finca con suelos heterogéneos de La Consulta, que es la media en Mendoza. Como ellos, Ayni Las Gravas (2015, $450) también llegó este año. Y el concepto ganará mayor profundidad.

Altura_MaximaAltura Máxima (2012, $1200). En marzo de 2016 llegó al mercado este vino récord de Bodega Colomé: elaborado con un viñedo extremo, plantado en Los Valles Calchaquíes a 3111 metros sobre el nivel del mar, se trata del primer Malbec que trepa tan alto. Allá arriba el frío y el sol extremos hacen que la vid vegete en condiciones tan atípicas que, el vino, no puede resultar menos curioso: con aromas frutales y herbales, resulta notable frescura. Récord en el mundo, marca el punto máximo (por ahora) en la búsqueda de la altura como condición de sabor. Entre tanto, el viñedo avanza en Mendoza sobre cotas que ya rozan los 2000 metros. Algo que parece no detenerse en el mediano plazo.

TraslapiedraTraslapiedra (2015, $250). Blend de Paraje Altamira, IG finalmente aprobada en 2016, este tinto sintetizó varias movidas al mismo tiempo. Por un lado, ofrece un estilo tirante y de cuerpo medio, del que cada vez hay más casos, como Santa Julia Tintillo y otros. Por otro, representa cabalmente el espíritu de PIPA, los Productores Independientes del Paraje Altamira que se presentaron en sociedad este año, por tratarse de un grupo de amigos que se lanzaron a la aventura de hacer vinos. Por último, Traslapiedra supone una estética rupturista, con un guiño casi lisérgico: la etiqueta ofrece dos versiones, según se mire a través de un acrílico, cosa que explica finalmente el nombre del vino. Un camino que no tardarán en imitar.

Cobos_ChanaresCobos Chañares Malbec (2014, $5200). La historia de Cobos es la historia de los vinos argentinos de ultra gama: en 20 años pasaron de ser un grupo de enólogos amigos con un sueño a una de las bodegas más exitosas en la creación de valor, con vinos por arriba de 200 dólares en Estados Unidos. Tanto es así, que este año dos de ellos vendieron su participación accionaria a Grupo Molinos, que hoy es socia del enólogo estadounidense Paul Hobbs en una transacción que también fue pieza clave de las cosas que pasaron en 2016. Negocio aparte, con este lanzamiento la casa da un giro importante al lanzar el primer Cobos de Valle de Uco, elaborado con Malbec de un viñedo de Los Árboles. Con todo ese background, el vino marcó al mismo tiempo el techo del precio local: 5200 pesos para la botella recién puesta en la calle.

Cruzat_Millesime
Cruzat Millésime (2006, $900)
. La larga crianza de espumosos ya no es más una cuenta pendiente en el mercado local, sino una realidad que apuesta por vinos de mayor plenitud. El caso de Cruzat Millésime es ejemplar, ya que el vino, un corte de Pinot Noir-Chardonnay, alcanzó los 126 meses de crianza sobre borras. El estilo es típicamente evolucionado, con ricos trazo de panificación y una burbuja delicada. No es el único que llegó lejos. Rosel Boher había ya lanzado uno cuvée de 70 meses, mientras que hay un pelotón entre los que destaca Progenie I con cerca de 50 meses. Así, los espumosos de guarda son una realidad creciente en nuestro medio.

El_Esteco_Criolla
El Esteco Old Vines 1958 Criolla (2015, $450)
. Otro de los giros sutiles pero claves para los vinos argentinos fue el lanzamiento de esta etiqueta. Elaborado con uvas de un viejo parral de Criollas en Cafayate, propone un rosé que cruza tres fronteras: la de una uva denostada por su destino de vino común, ahora con vinos alta gama; la del rescate del patrimonio local con valor para la calidad; y la de un rosado de perfil high class. Vino llamativo, sabroso y refrescante, representa hoy la cima de una búsqueda que arrancó con Cara Sur Criolla (2015, $315) y tuvo un segundo paso en Vía Revolucionaria Criolla (2016, $190).

AcordeonAcordeón Malbec (2014, $150). Las IG’s cotizadas del mercado lo son, entre otras cosas, porque de ellas las bodegas sólo proponen vinos caros. Pero existía una vacante para desarrollar el camino inverso en esas regiones: ejemplares abordables por el gran consumo, que se puede acercar al concepto del sabor de una región sin gastar un dineral. El primer vino lanzado en ese plan llegó en 2016 y es Acordeón Malbec 2015, elaborado con uvas de la cotizada Gualtallary, que se disfruta plenamente en frescura y aromas frutales y balsámicos por 150 pesos. Otro parecido, la línea Eugenio Bustos Leyenda Malbec (2015, $115), de bodega La Celia, también lanzado este año y representante de La Consulta. Habrá más en su tipo de otras apelaciones. Buen la puerta ya está abierta.

Humberto_Canale_Old_VInesHumberto Canale Old Vineyard Finca Milagros Semillón (2015, $225). Hay una movida creciente de vinos blancos en Argentina. Y uno de los vectores más atractivos en ese sentido es el revival del Semillón, del que los viñedos viejos de Río Negro ofrecen algunos ejemplares con brillo perfecto, como Humberto Canale. Inserto en el corazón de la movida –desde que la bodega sacó el primer varietal en 1976–, Old Vines fue presentado este año y reaviva la llama de un blanco que viene con estrella propia. ¿La razón? Ofrece aromas moderados en intensidad pero bien complejos, boca amplia y de una muy elegante frescura. Otros buenos para probar, Mendel Semillón (2015, $250), El Semillón de Ricardo Santos (2015, $240) y Nieto Senetiner DOC (2015, $220).

Susana_Balbo_RosadoSusana Balbo Signature Rosé (2016, $572). En el mundo los rosados son una tendencia fuerte. Pero no cualquier rosado, sino los pálidos piel de bebé o los tipo piel de cebolla, más bien secos. En los vinos argentinos habían ejemplares en esa línea, pero el recién lanzado por Susana Balbo Wines directamente abre un campo nuevo. Corte de Malbec y Pinot Noir y un precio elevado ($572), este rosado etéreo y delicado juega solo en la cancha, al tiempo que deja una brecha abierta para que otros la rellenen y ensanchen. ¿Cuáles? Luigi Bosca A rosé is a rosé (2016, $280) y The apple doesn’t fall apart from the tree rosé (2016, $300), por ejemplo.

Revancha_CheninRevancha Chenin Blanc (2016, $300). Bajo el título la vuelta de las blancas olvidadas, de la que también el Semillón forma parte, algunas bodegas vienen ensayando sobre el Chenin blanc, una variedad exquisita del Loire, que en nuestro país supo estar muy plantada aunque no siempre bien cultivada. Alfil clave de esta jugada de rescate, el enólogo Roberto de la Mota lanzó en noviembre pasado un primer ejemplar de alta gama en su línea Revancha. Elaborado con uvas de Agrelo, Luján de Cuyo, donde los suelos arcillosos colaboran a su buena frescura, la cosecha 2016 da la nota clave para un blanco de inusitada elegancia. No es el único, también Jijiji (2016, 220) ofrece uno con uvas de Uco, mientras que Jean Rivier (2015, $120) ofrece otro muy rico y seco. Veremos más ejemplares en el mediano plazo.

Toso_BarrancasToso Barrancas Red Blend (2015, $250). Dentro del cambio de paradigma que atraviesa el vino argentino, uno de los horizontes que promete operar mejor es el de las zonas clásicas con estilos conocidos. Hasta ahora eclipsadas por el avasallador desarrollo de Uco, rincones de Luján de Cuyo y Maipú esperan turno para volver a la palestra. En ese sentido, bodega Toso apostó fuerte este año por Barrancas, cuando puso en la calle un Red blend de factura clásica (Malbec-Cabernet) con ese origen. Así también funcionan Vistalba Corte B (2014, $350) y Carmela Gran Reserva Malbec (2013, $980), ambos de Luján de Cuyo. Lo interesante de este movimiento pendular, es que en este volver de las zonas históricas quedaría configurado un mapa de sabores bien diferenciado: grosso modo, la frescura e intensidad en Uco, los vinos amplios y caudalosos para Maipú y Luján.

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