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Nochebuena y Navidad son sinónimo de mesas abundantes y menús eclécticos donde -por estas latitudes- conviven el lechón adobado con el vitel toné y el melón con la ensalada rusa. Una especie de bacanal kitch, donde cada miembro de la familia tiene asignada una especialidad que engullimos gustosos y cordiales.

A la hora de las bebidas la receta es casi la misma, hay de todo y para todos los gustos. Pero si se presta atención al orden de los platos se puede sacar provecho a cada copa y disfrutar a pleno de la armonía gastronómica en estas mesas donde lo más atractivo es el caos.

Primero, las entradas

A pesar de las altas temperaturas de diciembre, la mesa navideña no da tregua y, como si fuera poco, la herencia cultural europea nos lleva a preparar platos invernales en pleno verano. Sin entrar en detalles de suculencias de mayonesas y grasas, una panorámica de la mesa tipo muestra melón dulce con jamón crudo, vitel toné, lengua a la vinagreta y matambre; también piononos, huevos y tomates con rellenos de toda índole. Y lo peor: sabemos que ajusticiaremos todo.

Para platos fríos como el melón con jamón crudo una copa de Torrontés como estos o de Pinot Grigio como estos otros aseguran la frescura justa para realzar la fruta sin necesidad de exagerar sabores que opaquen al jamón. El vitel toné demanda algo más de carácter y acidez, a fin de barrer la cremosidad que genera en boca, misión que cumplirán bien el  Sauvignon Blanc que tenés en este listado.
Para las carnes tipo matambre y lengua a la vinagreta, la solución es un rosado bien fresco y frutal, como estos.

Segundo, los principales

Entre ellos abundan las carnes y si bien para muchos la mejor salida es el asado familiar, lo cierto es que la tradición indica que sin carré de cerdo, pavita al horno o lechón adobado, la navidad no llega.

Para carnes blancas, pavita o pollo, el mejor plan es seguir con blancos pero de mayor estructura. En este sentido, el Chardonnay es la solución y los encontrás acá.
El carré de cerdo puede ser un verdadero desafío, más por las guarniciones que la carne en sí. Acompañado de puré de manzanas o relleno con ciruelas, pide un vino fresco pero a la vez con carácter, características que le calzan a varios Syrah como estos.

Para la hora del lechón, ya sea al asador o al horno, la balanza se inclina por tintos de buen volumen y estructura. Los paladares más conservadores buscarán Cabernet Sauvignon. Por otra parte, para paladares modernos el Cabernet Franc será la compañía ideal de esta carne sabrosa y de buen tenor graso.

Finalmente, para los fundamentalistas del asado, una elección que no falla es Malbec. Y como seguro se trate de una mesa concurrida y prolongada, lo mejor es buscar entre los que aseguran buen sabor a precios lógicos como estos.

Tercero, los dulce (y esperar las doce)

Quizás sea a la hora de los postres donde uno más se relaja ya que las opciones suelen ser helados, ensalada de frutas o los dos juntos. Si todavía queda resto para una copa más antes del brindis, un blanco dulce de cosecha tardía o bien un frutal espumoso antes de que se hagan las doce.

Alejandro Iglesias

Fotografía gentileza Hotel Madero

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.