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Winemakers emergentes: 10 vinos con nombre propio para descubrir

Hay una camada de nuevos enólogos haciendo vinos curiosos. Enterate por qué y cuáles te conviene probar, antes de que el reconocimiento eleve los precios.

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La enología demanda curiosidad. Queda demostrado cada vez que un enólogo de larga trayectoria y a cargo de grandes volúmenes patea el tablero para dar vida a un proyecto personal o familiar. ¿La motivación? Elaborar un vino como a él o ella le gustaría. Sin seguir estilos ajenos ni tener que satisfacer a millones de paladares. Gracias a este impulso curioso y creativo, con frecuencia llegan etiquetas novedosas, con sabores exóticos y jugados.

Lógicamente, en un inicio son ediciones limitadas elaboradas en algún rincón ocioso de una bodega o en un garage con unas pocas barricas. Pero así como son difíciles de hallar, lo bueno es que la mayoría llega a precio lógicos por tratarse de vinos elaborados con tanto cuidado y dedicación. Así, rápidamente se convierten en los preferidos de esos consumidores que siempre están a la pesca de vinos originales.

Los vinos que siguen son buenos ejemplos de todo ello. Suenan fuerte en el mercado y resultan creaciones de enólogos que mantienen sus puestos en grandes empresas o bien largaron todo para empujar sus propias creaciones. ¡Buscalas que se acaban rápido!

El Joven equilibrista Malbec (2015, $190). El enólogo Juan Ubaldini se formó  junto con su colega Marcelo Pelleritti en Bodega Monteviejo. En 2013 comenzó a elaborar una línea de vino propia para despuntar el vicio. Pero hacerse tiempo en su agenda entre remontajes y catas de barricas lo llevó a hacer verdaderos malabares, un talento que ayudó a definir el nombre de sus vinos. Este es un Malbec puro de Vista Flores que llega ala botella sin paso por madera. Por esto mismo es híper frutal con buen caudal de frutas rojas y negras en combinación con tonos terrosos y herbales. En boca es compacto y sabroso con taninos sólidos que gracias a una acidez tensa transita el paladar de forma armónica y amable. Un vino fiel al origen e ideal para quienes gustan de los vinos con carácter.

Paso a Paso Bonarda (2015, $190). Paso a Paso es un proyecto de vinos de garage impulsado por Norberto Páez y Sebastián Bisole. Las uvas de Bonarda llegan de un parral en El Cepillo, a 1400 metros de altura en la región sur del Valle de Uco. Logran un tinto original que aporta un estilo curioso a la Bonarda. Es violáceo profundo con aromas balsámicos, hierbas frescas y bayas frescas. Ataque dulzón y medio de boca vibrante, como todo Bonarda se despliega envolvente y sápido. Taninos jugosos y regusto especiado. Un vino ideal para carnes guisadas y pastas rellenas.

Desquiciado Cabernet Franc (2015, $200). Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto son el dúo responsable de este exquisito Cabernet Franc (también tienen un Malbec muy interesante). Ambos trabajan para otro dúo bastante conocido en el ámbito del vino argentino, Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach creadores de Manos Negras y TintoNegro. Así se conocieron Tamagnini y Sesto y desde el comienzo decidieron salir con etiqueta propia. Este varietal ya se instala entre las revelaciones de 2016 por su expresión balsámica, herbal y frutada de paladar vivaz y final jugoso.

Caliche Blend (2014, $210). Creación de Cristián Morelli, winemaker formado junto a Juan Pablo Michelini en Bodega Zorzal. En 2013 lanzó su primer vino solista, Caliche Bonarda, y ahora suma este blend: mitad Malbec y resto de partes iguales de Bonarda y Pinot Noir. Las uvas son de Tupungato y eso ayuda a comprender la frescura y vivacidad de medio de boca. Aromáticamente es frutal, con tonos de bayas y ciruelas maduras. Tiene cierto perfil exótico ideal para curiosos.

Plop! Blanco de Viognier (2016, $210). Hace dos años Manuel Michelini sorprendió a todos con un vino muy original, Plop Rosado de Cabernet Franc. Luego lanzó un varietal tinto de Franc y este año sube la apuesta con un  Viognier. Manuel es el más joven del clan Michelini, hijo de Gerardo creador de JiJiJi y Crua Chan entre tantos vinos. Este blanco se diferencia de muchos de mercado por ofrecer un paladar amplio, intenso pero a la vez tenso, con un buen equilibrio entre madurez y frescura.

Biutiful Malbec (2015, $250). Alfredo Merlo y Matías Fraga son dos tipos que pasaron por importantes bodegas antes de impulsar el proyecto propio, MAAL Wines. La enología esta a cargo de Merlo mientras que Fraga es el viticultor. Sus vinos son solo Malbec y despliegan un carácter moderno e intenso, con buena concentración y altos decibeles de sabor. Biutiful es la expresión más pura de su porfolio, sin paso por barricas ofrece buen jugo, cuerpo medio y final largo. Un vino de perfil premium que todavía se consigue a precio muy conveniente.

Entonado Malbec (2015, $260). Lucas Amoretti tiene un curriculum sorprendente. Si haber llegado a los cuarenta años pasó por Viña Cobos, Trapiche y Fabre Montmayou, además de algunas bodegas en Nueva Zelanda. En 2012, junto a dos amigos Santiago Gabrielli e Ignacio Portabella, decidió vinificar las uvas de un viejo viñedo de Vistalba que ellos mismos cosecharon. La elaboración es tradicional y la crianza es en barricas de segundo uso. El resultado es un vino muy fácil de beber, frutal, redondo y sabroso.

Pajarito Amichu (2014, $270). Sergio Case es enólogo en Trapiche, una de las bodegas más importantes del país. Como a muchos de sus colegas, la sangre vitícola que lleva en sus venos los impulsó a lanzar un vino propio al mercado. Un partida limitada de un vino singular y muy diferente a cualquiera de los que elabora para la gran bodega en la que trabaja. La cosecha 2014 es la cuarta de este proyecto familiar de solo 1500 botellas. Esta vez es un blend bien complejo: 50% Malbec, 20% Cabernet Sauvignon, 15% Petit Verdot, 10% Syrah y 5% Garnacha que cría durante 10 meses en barricas. En copa ofrece una aromática profunda y compleja de perfil frutal y balsámico. En boca es amplio y sabroso, cuerpo medio con taninos firmes.

Asa Nisi Masa (2015, $280). Thibault Lepoutre es enólogo en Piedra Negra (ex Lurton) pero en paralelo, junto a compatriota Quentin Pommier, lleva adelante el proyecto Mundo Revés. Luego de un primer vino que llevó el nombre del emprendimiento lanzaron este Malbec cuya clave está en el corte de las uvas de dos regiones: El Cepillo y Chacayes, en el Valle de Uco. Sin paso por madera, logra una aromática profunda que conjuga fruta y aromas balsámicos. Expresivo, de ataque seco y fluir lineal, resulta un vino moderno y vibrante. Si te llama la anteción el nombre, googleá y verás a quién rinde homenaje.

Revolver Chardonnay (2015, $380). Leo Erazo es enólogo de Alto Las Hormigas donde trabaja codo a codo con Atilio Pagli, Alberto Antonini, Pedro Parra y Antonio Morescalchi. Quinteto que se especializa en Malbec y Bonarda en Mendoza pero también en Cahors. Chileno de origen, además tiene dos proyectos personales, uno en Itata y otro donde embotella un Pinot Noir y este blanco con uvas de Tupungato. Revolver es un Chardonnay muy singular en el mercado local con un definido perfil mineral que sorprende. Es tenso y graso, un vino singular y elegante.

Winemakers emergentes: 10 vinos con nombre propio para descubrir
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En esta nota:

Alejandro Iglesias

Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter. En twitter es @AleIglesiasWine

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