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Es escaso, por un lado, porque se lo usa como varietal de corte, para mejorar el perfil aromático de muchos blends. Por otro, escaso porque recién en los últimos años las bodegas comenzaron a embotellarlo como monovarietal, precisamente buscando explotar su perfil exótico y mentolado. Ese perfil que lo distingue es también el que lo convierte en tinto que a nadie deja indiferente, sea para amarlo o para odiarlo. Para saber cómo es probá con algunos de los que te recomendamos a continuación.

Aprendiz de Chamán Petit Verdot (2014, $165). Con uvas de La Consulta, Valle de Uco, Mendoza, el agrónomo Luis Reginato elabora este varietal que se destaca por su perfil sutil y jugosos. Especiado y herbal en primera nariz, luego da lugar a notas de cerezas y guindas con leve ahumado del roble al fondo de copa. Aborda el paladar con ligereza y frescura prolongada. Un tinto versátil y gastronómico.

Durigutti Clásico Petit Verdot (2015, $190). Los hermanos y enólogos Pablo y Héctor Durigutti amplían su porfolio con este varietal que reúne uvas de Maipú y Valle de Uco, Mendoza. Resulta intenso y fragante con importante caudal balsámico y notas de eucalipto. Entre los frutos se destacan las bayas, casi y regaliz. Ataque caudaloso y firme que copa el medio de boca con buen sabor frutal. Taninos firmes que aseguran un fina prolongado. Buena ecuación precio-calidad.
Trumpeter Reserve Petit Verdot (2013, $220). Quizás la etiquetas menos difundida de esta exitosa línea de Bodega La Rural. Sin embargo, desde hace unos años hace las delicias de los fundamentalistas del Verdot. Con perfil moderno y comercial despliega los encantos herbales y florales de la cepa además de un paladar carnoso y firme.

Terrazas de los Andes Barrel Select Petit Verdot (2011, $290). Esta etiqueta nace de una selección entre las barricas que contienen los vinos obtenidos en el viñedo que da origen a Cheval des Andes en Vistalba, Luján de Cuyo. Aquellos barriles que sobresalen del resto son embotellados para formar parte de una edición limitada de botellas. En 2011 fueron la que contenían al Petit Verdot las más sobresalientes gracias a una aromática profunda y definida de carácter mentolado y balsámico. En boca es un tinto jugosos de taninos redondos y buen sabor frutal. Sin dudas el tiempo en botella es la clave de su elegancia.

Doña Silvina Reserva Petit Verdot (2012, $300). En su viñedo orgánico de Maipú, Bodega Krontiras cuenta con un sector destinado a cepas no tradicionales entre las que se destacan Agliánico y Petit Verdot. Finalmente llegan al mercado como ediciones limitadas que los paladares más curiosos saben celebrar. Con impronta mentolada en nariz también da lugar a las especias, frutos rojos maduros, tonos cárnicos y terrosos. En boca su ataque es fluido mientras que en medio de paladar queda compacto y brioso. Un tinto con gran potencial de guarda que hoy podrán disfrutar los que buscan vinos de altos decibeles sensoriales.

Casarena Lauren’s Single Vineyard Petit Verdot (2012, $325). Fiel a su estilo, el enólogo Bernardo Bossi Bonilla transforma la rusticidad del Petit Verdot en un vino sabroso, envolvente y equilibrado en el que los aromas mentolados y herbales dominan tanto la copa y regusto. Firme y prolongado, es una tinto ideal para charlas de sobremesa.

Gran Nina Petit Verdot (2012, $330). San Huberto fue una de las primeras bodegas en descubrir las virtudes del Petit Verdot en el Valle de Aminga, terroir riojano donde tienen sus viñedos. A 1450 metros de altura, el clima es seco y caluroso lo que permite una maduración óptima que define un perfil intenso y expresivo. Rojo violáceo intenso y concentrado, los aromas recuerdan al licor de cassis con trazos de laurel y pimienta fresca. Paladar jugoso con medio de boca estructurado y sabroso. Un tinto que gusta y propone un plan singular.

Finca La Anita Petit Verdot (2014, $355) Uno de los primeros Verdot varietales de la góndola fue el que lanzó Finca La Anita a comienzos de la década de 2000. Elaborado con uvas de Agrelo, Luján de Cuyo, este ejemplar es expectorante, con un evidente trazo frutal y mentolado, antesala de una boca ligeramente apretada, con frescura jugosa y largo fondo de boca. Tinto atípico en sabor, gustará a quien busque vinos exóticos.

Gran Lorca Poético Petit Verdot (2009, $430). El enólogo Mauricio Lorca es un experto en Verdot. Lo elabora con uvas de Vistaflores, Valle de Uco, donde tiene su finca y es uno de los vinos que mejor representa su visión del asunto. En nariz sorprende con su expresión compleja y elegante producto del tiempo en botella. A diferencia de otros Verdot, logra armonía entre la crianza, los trazos herbales y los frutos negros maduros. Despliega trazos balsámicos y dejos confitados con toques de ahumado. De paladar intenso, ofrece buen sabor y frescura, con taninos jugosos. Una joya ideal para sorprender.

Decero Remolino’s Vineyard Petit Verdot (2014, $460). Oriunda de Agrelo, Luján de Cuyo, esta etiqueta es una de las que lleva el estandarte del Petit Verdot argentino. Hasta fue considerada como mejor vino mendocino en la edición 2015 de los Argentina Wine Awards. Cautiva tanto a entusiastas como expertos por sus aromática compleja con buen caudal frutal que contrasta con los tonos herbales y florales. En boca su ataque es amplio y fluye jugoso con buena intensidad sápida. Un vino exótico para compartir en mesas chicas.

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter. En twitter es @AleIglesiasWine