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Mientras los tintos argentinos gozan de buen prestigio mundial y se lucen en ranking y concursos, muchas bodegas concentran recursos en la elaboración de grandes blancos. Decenas de nuevas etiquetas de estos vinos llegan al mercado y a nadie sorprende que sus valores sobrepasen a los tintos más reconocidos.

Pero así como hace dos décadas la industria depositó su confianza en los tintos de Malbec, al momento no hay cepa o estilo definido para los blancos argentinos. Si bien para algunos el Torrontés debe ocupar ese espacio, muchos winemakers prefieren demostrar que en Argentina hay habilidad y terroir para producir blancos de nivel internacional. Es por esto que las apuestas más fuertes son por Chardonnay, Semillón, Sauvignon Blanc y blends.

Mientras tanto una pregunta queda sin respuesta: ¿Cuál es el vino blanco más representativo del país? ¿Se debe imponer una cepa, una región o un estilo? Veamos qué hay en el mercado y saquemos conclusiones.

Chardonnay. Históricamente, la reina de Borgoña transitó la alta gama argentina sin objeciones. Al estar presente en todas las regiones vitícolas permite dar con diferentes estilos, algo que permite hablar de una identidad local. Además, gracias a los terruños fríos de altura, su estilo es cada vez más internacional y algunos rincones del Valle de Uco dan cuenta de un gran potencial como se puede apreciar en White Bones (2012, $1700) y White Stones (2012, $1200), dos vinos de parcela elaborados por Catena Zapata con uvas de su finca en Gualtallary (Tupungato). Etiquetas que nada tiene que envidiarle a los grandes blancos del mundo al igual que Salentein Single Vineyard Plot Nro.2 (2012, $348), Matías Riccitelli Vineyard Selection (2014, $383), Finca Los Nobles (2011, $375) y Lindaflor (2012, $265). Blancos que se lucen por su elegancia y frescura. Patagonia es otra región de buenos Chardonnay como Fin del Mundo Reserva (2013, $162), Mantra (2013, $175) y Miras (2014, $190) con estilo más untuoso. Incluso la altura calchaquí juega en esta liga con el curioso Laborum Chardonnay Single Vineyard (2013, $215).

Chardonnay vs. Sauvignon Blanc

Sauvignon Blanc. Hasta hace unos años en nuestro país había pocos ejemplares de este varietal pero hoy son decenas y llegan desde Mendoza, Patagonia, Salta y hasta la Costa Atlántica. Están los que se emparentan al kiwi Sauvignon neozelandés, otros austeros y ligeros y los que dan cuenta de cierto potencial para la identidad local. El Valle de Uco se convirtió en la gran usina para estos blancos frutales y de paladar filoso entre los que se destacan Bacán Reserva Sauvignon Blanc (2014, $380), Mariflor Sauvignon Blanc (2015, $300), Sophenia Synthesis Sauvignon Blanc (2014, $235) y Casa Boher Sauvignon Blanc (2014, $162). Por su parte, Finca Perdriel Sauvignon Blanc (2014, $180) demuestra que Luján de Cuyo tiene un estilo austero y refrescante. Entre los patagónicos, algo más carnosos, son muy interesantes Malma Finca La Papay Sauvignon Blanc (2015, $100) y Saurus Select Sauvignon Blanc (2014, $150). Por su parte, Salta sorprende con etiquetas elaboradas con uvas de viñedos que sobrepasan los 2300 metros de altura. Un camino que abrió RD de Bodegas Tacuil (2015, $240) al que  luego se sumaron Altupalka (2014, $190) y Colomé Lote Especial (2014, $200). Vinos de perfil herbal con dejos vegetales muy personales. Por último, Costa & Pampa (2014, $190), elaborado con uvas cercanas al Atlántico suma un estilo novedoso para el mercado local.

¿Por qué ahora el Sauvignon blanc es filoso y gélido?

Semillón. Con Ricardo Santos y Roberto de la Mota como principales abanderados del movimiento de reivindicación del Semillón, estos varietales sorprenden a los paladares más experimentados. La ventaja que ofrecen este varietal es que ya ofrece un estilo argentino con pedigrí internacional. Un recorrido indispensable para entender el sabor de este blanco que alguna vez fue un hit de ventas se debe comenzar con Mendel (2015, $250) producido con uvas de un viejo viñedo de Altamira, Valle de Uco, la Selección de Ricardo Santos (2014, $130) permite descubrir el sabor de este blanco en Perdriel mientras que Humberto Canale Old Vines (2015, $220) aporta el estilo clásico desde un histórico viñedo de Río Negro. A estos se suman muchos otros que recientemente reseñamos en esta nota.

Nuevos y atrevidos vinos blancos invaden el mercado

La era de los blend. La intensión de dar con un estilo propio para los blancos se observa en la creatividad de los enólogos a la hora de los assemblage. Una categoría curiosa para el rincón de los blancos donde desde siempre se imponen los varietales. Todas estas etiquetas dan cuenta de una búsqueda por un estilo internacional, refinado y elegante como el que ofrece desde sus primeras cosechas el Luigi Bosca Gala 3 (2014, $345) que a pesar de sus años de vigencia aún hoy sorprende por su formula: Chardonnay-Riesling. Otro exponente que abona a la habilidad local a la hora de pensar en blancos sutiles es Lágrima Canela (2013, $350), donde Walter Bressia combina Chardonnay y Semillón. Pero a estos clásicos se suman etiquetas algo más osadas como Susana Balbo Signature White Blend (2015, $350) elaborado con partes iguales de Semillón, Sauvignon Blanc y Torrontés y Mosquita Muerta Blend de Blancas (2014, $250) donde recurren a un sofisticado corte de regiones con Chardonnay y Sauvignon Blanc del Valle de Uco, Viognier de Luján de Cuyo y Moscatel del Este mendocino, una formula jugada pero eficaz. Por último, Blanchard & Lurton Grand Vin (2014, $380) apuesta por un corte muy original (Tocai y aportes de Viognier, Pinot Gris y Chardonnay) y a la frescura de Chacayes, uno de los terruños que comienza a sonar fuerte para la producción de blancos vibrantes y elegantes.

Blancos under: vinos poco conocidos que vale la pena probar

Las cartas están echadas, solo falta que el tiempo nos permitan arribar al veredicto final para saber cuál es el blanco más argento. Mientras tanto, ¿vos de que lado estás?

Alejandro Iglesias – @AleIglesiaswine

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.