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Describir un vino ya no es tarea exclusiva para virtuosos de las metáforas. Cada vez más los términos cotidianos son utilizados a la hora de narrar qué bebemos. Palabras alejadas de los tecnicismos que buscan bajar al llano las características que ofrece cada vino.
Entre estos descriptores el que gana adeptos, entre enófilos y winemakers, es jugoso, una atributo a primera impresión común a todos los vinos pero que solo algunos realmente ofrecen.

Dentro de los varietales más jugosos, nuestro Malbec encabeza el ranking. Producto de una metamorfosis que lo aleja cada vez más del estilo robusto y masticable que lo hizo popular en el mundo, este nuevo perfil permite ganar nuevos paladares al hijo prodigo de Cahors.

Un cambio estrechamente relacionado a la búsqueda de vinos más ligeros y sencillos como los que comienzan a poblar todos los segmentos del mercado.
Solo posible de apreciar en paladar, este atributo define a los tintos de buen cuerpo y estructura que a la vez cuentan con la acidez necesaria para fluir amables y refrescantes. Vinos con ataque mullido que logran su punto de equilibrio al desencadenar frescura sobre las encías. Una sensación de vivacidad que asegura un final redondo como cuando se mastica una fruta a punto.

Entre los tanto Malbec que se hacen eco de este estilo seleccionamos uno para cada gusto y bolsillos.

Tracia Malbec (2014, $58). Este es un claro ejemplo de cómo se redefinió el estilo del Malbec en toda la góndola con frescura y sabor. Elaborado con uvas de los valles sanjuaninos, este tinto, equilibrado y frutal, logra un perfil gastronómico y versátil. Un vino para tener siempre a mano.

Dante Robino Malbec (2013, $110). Con foco en la buena relación precio-calidad, esta bodega mendocina desarrolla tintos de altos decibeles gustativos y paladar aligerado, estilo que el consumidor de este segmento valora. Un tinto fácil de beber que acompaña la gastronomía hogareña.

Viñas de Narváez Malbec (2014, $130). Este vino de paladar carnoso y taninos pulidos es una buena definición para un Malbec jugoso. Si bien en su ataque ofrece cierto vigor mientras cubre cada rincón del paladar, en centro de boca despliega una acidez certera que denota en frescura. Así logra un final redondo y frutal. Un Malbec friendly como dicen más allá de nuestra frontera.

Pyros Barrel Select Malbec (2013, $160). Los climas fríos de altura son, en gran parte, responsables del nuevo perfil del Malbec. En Pedernal, a 1400 metros sobre el nivel del mar en pleno pedemonte sanjuanino, el abundante sol y las noches frescas permiten elaborar vinos expresivos, caudalosos y vibrantes. Como diferencial hay que destacar el matiz balsámico y herbal que este terruño suma al Malbec, detalle que aporta originalidad además de buen jugo.

Fin del Mundo Reserva Malbec (2013, $190) Si bien muchos creen que los Malbec patagónicos son ligeros y suaves como efecto de un clima fresco, lo cierto es que pueden ser tan suculentos como los cuyanos. De todos modos, en paladar logran cierta soltura que los adelgaza hacia el final de boca. Así quedan tensos y vivaces con textura tersa y buen sabor.

La Mascota Malbec (2013, $200). Maipú es uno de los orígenes más clásicos para el Malbec argentino. Sin embargo, Rodolfo Opi Sandler demuestra que se puede ser moderno sin dejar de lado la historia. En este vino reúne todos los descriptores aromáticos propios de la región, ciruelas maduras, trazos florales y bayas confitadas mientras que en paladar despliega cuerpo y nervio en perfecto equilibrio. Taninos amables completan la formula de este Malbec.

Durigutti Reserva Malbec (2012, $250) Héctor y Pablo Durigutti desarrollan desde 2002 tinto modernos de paladar sólido. Un estilo que les abrió muchas puertas en Estados Unidos y otros mercados. Pero las últimas cosechas de sus Malbec dan cuenta de un viraje estilístico donde la concentración cede lugar ante la frescura. Aún en el bando de los Malbec compactos, esta nueva añada permite experimentar los efectos de la transición en tiempo real. Ataque intenso que se ablanda con untuosidad y sabor frutal.

Puramun Reserva Malbec (2013, $315) Para el vino argentino, José Galante es pionero en materia de tintos jugosos. Desde sus días en Catena Zapata y más tarde en Salentein, su sello inconfundible es un paladar sabroso y vivaz. Para esto, Pepe siempre está un punto arriba del resto en cuanto a la acidez en sus tintos. Desde hace veinte años su herramienta clave son los viñedos de altura del Valle de Uco y para esta etiqueta recurre a uvas de La Consulta, Eugenio Bustos y Chacayes, un combo que le asegura volumen, textura y nervio. El lanzamiento de Paramun, su emprendimiento familiar, coincide con el festejo de sus cuarenta cosechas ininterrumpidas, una excusa adicional para hacerse de un par de botellas y atesorarlas en la cava.

Zaha Malbec Toko Vineyard (2012, $390) Los viñedos de Paraje Altamira, en Valle de Uco, aportan mucho a esta nueva definición del Malbec. En sus suelos pedregosos y calcáreos la cepa de bandera logra buen balance entre estructura y acidez, algo que se puede comprobar en las creaciones de Alejandro Sejanovich. Su viñedo Toko se destaca por un ingrediente adicional, una textura terrosa en medio de paladar que realza la frescura para que esta corte como una navaja el volumen arrollador que el vino logra en medio de boca.

Colomé Autentico (2013, $430) El noroeste argentino es origen de tintos de gran concentración. Hoy al músculo los enólogos suman frescura para domar el carácter vallisto. Entre los exponentes que dan cuenta de esto se encuentra esta creación de Thibaut Delmotte elaborada con uvas de un viejo viñedo a 2000 metros de altura. Sin paso por barrica, este tinto demuestra que el Malbec es jugoso por definición gracias a una acidez casi nerviosa que se abre paso entre tanta opulencia.

Alejandro Iglesias