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En inglés su nombre es sinónimo de adorable. No es para menos: Lovely es el primer cometa que orbita el sol en el que los científicos detectan una curiosa estela de alcohol. Como salido de una borrachera cósmica, a Lovely el test de la alcoholemia le dio positivo en su paso por el sistema solar aunque ningún policía intergaláctico le retuvo la licencia de conducir y aún vaga por el espacio con su aliento etílico.

Lovely, el cometa beodo, pertenece a un tipo curioso. Conocidos como cometas “kreutz sungrazer” –un nombre como para recordar- este tipo de viajeros del universo tienen la particularidad de acercarse a nuestro sistema solar cada tanto. Lo que convierte a Lovely en un fenómeno sin precedentes es que, al acercarse al sol y derretirse a la increíble velocidad de 20 toneladas de agua por segundo, liberó una estela en la que los científicos rastrearon, por primera vez, nada menos que alcohol etílico y glicoladehído, entre otros 21 otros compuestos de base orgánica.

Borracho y todo, Lovely confirma una vieja teoría acerca de que los componentes para la vida en la tierra llegaron al planeta encapsulados en diversos cometas. Y eso resulta tan sorprendente como que el alcohol sea una de las claves para la vida. Algo que cualquier bebedor de vino sabe a fuerza de empiria pura.

El alcohol de la vida
La ciencia conoce sólo dos formas de obtener alcohol etílico. Una, de laboratorio, es la de hidratar una molécula de etileno, un compuesto clave en la química orgánica y los derivados del petróleo. La otra, que es la que nos importa a los bebedores de vino, es la biogénica. Es decir, por fermentación de azúcares: un organismo uniceluar se alimenta del azúcar y libera alcohol y gas carbónico –el mismo de la soda- entre muchos otros derivados que hacen al vino, por ejemplo.

La importancia científica de Lovely, sin embargo, radica en otro lado. No se trata de un cometa salido de una vieja bodega estallada en los confines de la galaxia, sino de un cometa que aprisiona en su interior los fragmentos básicos para que se formen los seres vivos: pequeñas cadenas de átomos de carbono, combinados entre sí en formas simples. Una de ellas, el alcohol etílico.

Sustancia curiosa, a presión y temperatura cotidiana el alcohol etílico se presenta como un líquido. Puede ser también un gas, a más de 78ºC, o bien un sólido, a -114ºC. Eso es lo que explica que el cometa sea sólido y al mismo tiempo el sol destile su aliento etílico. Tanto, que según los científicos explica su color verdoso e inusual. En su viaje por las zonas oscuras, Lovely genera las condiciones del laboratorio para hidratar moléculas de etileno. Por eso, también hay otras 21 sustancias que no trascendieron.

Viajero beodo
Según los estudios realizados por la NASA, en su momento más cercano al sol, que tuvo lugar hacia mediados de enero pasado, Lovely destilaba alcohol en cantidad equivalente a 500 botellas de vino por segundo. En cómputos de la agencia espacial norteamericana, casi 1/3 de las botellas que se descorchan en Estados Unidos en la misma fracción de tiempo. Un promedio elevado para un bebedor solitario, hay que decir. Tan solitario, como el australiano que lo descubrió, desde la ciudad de Thornlands, en el estado de Queensland, Australia, precisamente en la tierra del vino.

Joaquín Hidalgo

Una versión de esta nota fue publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 8 de noviembre.

Joaquín Hidalgo
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.