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10 claves para beber mejores vinos

Todos a la hora de las copas tenemos algunas dudas elementales. En esta nota, las resolvemos para sacarle mejor provecho a una botella.

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A la hora de beber, nada mejor que tener algo de letra para estirar las copas con una buena conversación. Para romper el hielo, para darse un gusto o simplemente para saber y beber mejor, en estas diez claves hay material para saborear si te gusta el vino.

Variedades que no fallan. Si no se conoce mucho de vinos hay que saber que hay algunas variedades con las que es muy difícil pifiarla. En nuestro mercado, Malbec y Bonarda son constantes y le gustan a todo el mundo. Cabernet Sauvignon y Pinot Noir, en cambio, son erráticas y no a todo el mundo le gustan. En blancos, Chardonnay es infalible. Sauvignon Blanc o Torrontés son más difíciles para quien no está acostumbrado.

La cosecha, clave. El año impreso en la etiqueta es el que corresponde a de la cosecha. Y es un dato clave para los blancos: en general se los toma nuevos, es decir, 2015, 2014 y eventualmente 2013 ahora. En tintos, para beber fruta y tener intensidad de paladar, la cosa puede llegar hasta 2010. Más atrás, el asunto puede virar de sabor hacia vinos más sosegados, menos frutales y con carácter delicado. Con el riesgo que conlleva una mala guarda, es decir, que la conservación de la botella fuera mala y el vino esté decrépito.

La botella como índice. Si hablamos de la forma, a la fecha las botellas tipo borgoña, que parecen un embudo, son las que marcan los vinos más top en materia de tintos. También la botella de hombros anchos, tipo californiana, es índice de prestigio. Pero cuidado: porque la botella no cumple ninguna función en el sabor. Es más que nada para vestir al  vino a un nivel de precio al que la bodega aspira a venderlo.

Regiones con estilo. En el vino argentino hay algunas regiones que ya tienen sabor propio. Así, si uno lee en las etiquetas Paraje Altamira, Gualtallary o Vista Flores, o más amplio aún, Valle de Uco, se tiene la certeza de que los tintos serán intensos, con frescura elevada y frutados. En blancos, sobre todo mandará la frescura. En el mismo sentido, por ejemplo, Valle Calchaquí, ofrece tintos potentes y de frescura moderada.

Buenos, bonitos y baratos. En la góndola de los accesibles hay pocos secretos para no pifiarla. Uno obvio es elegir marcas de reconocida voluntad para el segmento, como Latitud, Uxmal, Norton, Finca La Escondida o Novecento. Pero si de comprar barato se trata, los supermercados chinos son el secreto. ¿Cómo lo logran? Es una curiosa combinación entre compra en efectivo y proveedores fuera del radar, a veces, que hacen que no haya un control de precios efectivo. Para más datos, en los vinos los chinos marcan poco, porque lo usan de anzuelo. Ahora, si buscás ahorrar enserio, probá con algunos bag in box.

Temperatura ideal. La academia del vino se jacta de tener una temperatura para cada tipo de vino. Y si bien es cierto que se degustan mejor los tintos a 16 y los blancos a 7 grados centígrados, hay un montón de matices entre ambos. Ni qué hablar de tener un termómetro para saber el punto justo. En cualquier caso, un blanco, con media hora de heladera camina. Y un tinto, con 10 minutos aplaca su temperamento. En pleno verano, los tiempos se multiplican al doble.

Gusto a madera. Uno de los sabores más criticados en los vinos es también uno de los más queridos. Porque la madera es un gusto infantil: es el que todos reconocen fácilmente y el primero en destacar. Sin embargo, también es entendido como un dato de distinción. Si estás entre los que gustan de este tipo de vinos, buscá las etiquetas que digan reserva o gran reserva o simplemente roble. Para saber más del tema, pinchá acá.

Viejos y sabrosos. Si te gustan los vinos con potencia y cuerpo, evitá los vinos viejos. Pero si lo que buscás son sutilezas, sabores exóticos y texturas delicadas, apuntá hoy a beber vinos de 2005 para atrás. No son fáciles de conseguir, porque en Argentina nadie guarda los vinos comercialmente, pero si tenés oportunidad de probarlos, encontrarás un nuevo mundo.

¿Rosca o corcho? Para beber vinos jóvenes, rosca o corcho es lo mismo, aunque cada vez vienen más botellas con tapones sintéticos. Y la mayoría de los vinos que consumimos son jóvenes. Para hacer un regalo, puede que la rosca quede medio floja, excepción hecha de los vinos blancos, de los que es garantía de frescura aromática. Pero en rigor, no hay ninguna ventaja en uno u otro tipo de tapón. Así es que a no amilanarse, que lo importante está dentro de la botella.

La copa ideal. Existen muchos tipos de copas pero, según los fabricantes, hay una ideal para cada tipo de vino. Eso, porque los fabricantes tienen acceso a todas las copas. Pero uno que anda comprando es difícil tener un juego para cada estilo. Lo ideal, en ese caso, es comprar un copón mediano: son funcionales, vistoso y cargan una buena cantidad de vino. Vienen incluso sin tallo, que los hace menos frágiles. En cualquier caso, si la oportunidad se presenta, al cambiar de copa con un mismo vino vivirás dos experiencias distintas. Y es entretenido para hacer el ejercicio.

Joaquín Hidalgo

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Joaquín Hidalgo

Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros. En twitter es @hidalgovinos

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