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¿En qué vinos hay que oler flores?

Un recorrido por las variedades blancas que despliegan aromas florales como arma de seducción y cómo reconocerlos.

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En el universo de las uvas hay un clan que es conocido como las aromáticas, cepas principalmente blancas que cautivan con aromas sutiles y complejos. Entre las notas por las que destacan, el más importante es el matiz floral, aún cuando estemos acostumbrados a hablar de frutas y especies. No son difíciles de identificar, sólo es cuestión de prestarles atención.

Un dato importante para disfrutarlos es que se lucen cuando el vino es joven, ya que con el paso del tiempo pierden intensidad o viran a aromas que recuerdan a perfumes.

Si te interesa descubrir e identificar estos aromas en la copa te proponemos un recorrido por cuatro varietales ideales para darte un flor de gusto y como si fuera poco todos son ideales para la gastronomía de estación. Así que a preparar alguna ensalada fresca con productos de estación, un pescado grillado o unos quisitos. Por lo demás, sólo precisás de un sacacorchos.

Torrontés. No hay otra uva más fragante que el Torronés. Al menos en nuestro mercado. Y si alguien lo duda que, se deje embriagar con su perfume  que recuerda a las flores blancas y las uvas recién molidas. Dentro del espectro floral nunca fallan los jazmines y a veces hay lugar para los nardos y las rosas. Lo más sobresaliente es que estos aromas están tanto en los de origen salteño como en los mendocinos. Basta con descorchar diversas etiquetas de norte a sur para comprobarlo. Un recorrido ideal lo ofrecen Anko Torrontés (2015, $110) elaborado con uvas de Cafayate, Las Perdices Torrontés (2015, $107), raro ejemplar donde el origen de las uvas es Perdriel (Mendoza) y el patagónico Newen Reservado Torrontés (2014, $80).

Riesling. Es la cepa de perfil florido que brinda los vinos más elegantes y complejos. Por esto mismo se convirtió en una obsesión para los enólogos locales quienes la cultivan en cada rincón que el clima lo permita. En contra de muchos pronósticos ya son varias las etiquetas locales que lograron consolidarse. Al igual que en los viñedos de Alsacia o próximos al Rhin, algunos rincones argentinos  aseguran buena tipicidad en materia de Riesling con sutil expresión cítrica y dejos de flores de azar. Entre los más fieles exponentes están los mendocinos Doña Paula Estate Riesling (2014, $150), proveniente del Valle de Uco, y Luigi Bosca Reserva Riesling (2014, $200) cuyo origen es un antiguo viñedo de Luján de Cuyo. Entre los más auténticos y curiosos esta Humberto Canale Old Vines Riesling (2014, $130) fruto de un parral de más de ochenta años en pleno Alto Valle de Río Negro.

Gewürztraminer. Es la reina de las variedades aromáticas y entre sus notas se destacan los frutos blancos y cítricos junto a un abanico floral de azar, jazmines y rosas blancas. Pero la clave de este varietal es la sutileza, incluso en paladar donde sus vinos son delgados y delicados. En nuestro país cuenta solo con un puñados de hectáreas, por lo que hay pocas etiquetas disponibles. Todas de alta gama: Rutini Gewürztraminer (2014, $350) con su botella de figura alsaciana es el histórico del mercado. Como una opción accesible está Mar & Pampa Gewürztraminer (2015, $140), una edición limitada que Trapiche elabora en su bodega experimental de Chapadmalal, Provincia de Buenos Aires. Para cerrar la oferta local de este varietal vale la pena probar Séptima Tardío (2014, $145), un vino de postre que logra una aromática similar a la d algunos europeos al sumar tonos tropicales y de miel.

Pinot Grigio. Para muchos se trata de una cepa polémica ya que en varias regiones del mundo ofrece vinos insípidos y ligeros que triunfan a fuerza de precios bajos. Pero como sucede con todas las cepas si se la trata bien puede dar buenos resultados. Justamente esto es lo que sucede en nuestro país donde le clima cálido y seco le imprime una aromática de intensidad media y recuerdo floral, de jazmines y flor de limonero, notas que repite en paladar con cuerpo ligero y fresco. Etiquetas para ponerlo a prueba son Pulenta Estate Pinot Gris (2014, $145) y The apple doen’t fall far from the tree Pinot Grigio (2015, $180). Mientras que estre los ideal para consumo frecuente se encuentran Argento Pinot Grigio (2015, $71) y Graffigna Centenario Pinot Grigio (2014, $84).

Alejandro Iglesias

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Alejandro Iglesias

Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter. En twitter es @AleIglesiasWine

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