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La revista europea The Drink Business destacó a la enóloga argentina Susana Balbo como Mujer del Año el 19 de mayo pasado. Un reconocimiento a la trayectoria de la primera enóloga argentina que también pone en primera plana el rol fundamental que las mujeres desarrollan en la industria local.

Durante las últimas décadas, a partir del camino que Balbo abrió a inicios de los ochentas, las mujeres fueron ganando peso en una industria que aún parece ser ámbito exclusivo de los hombres. Varias ya ocupan puestos claves en reconocidas bodegas e instituciones del sector, mientras otras comandan sus propios proyectos y ya son referentes indiscutidos.

Repasemos entonces quienes son nuestras damas del vino y con qué etiquetas conocerlas.

Susana Balbo, la pionera. Hace cuarenta años el ámbito vitivinícola no era el más indicado para una mujer. Balbo, sin embargo, decidió asumir el desafío de cambiar las cosas y comenzó la carrera de enología. En 1981 se convirtió en la primera enóloga del país y al poco tiempo ya comandaba una de las bodegas más importantes del noroeste argentino. Más tarde regresaría a Mendoza para iniciar su proyecto, Dominio del Plata. En paralelo se consolidó como referente de la industria, asesora de una decena de bodegas y pieza clave del negocio vitivinícola. Todo gracias a su destreza enológica que combina talento a la hora de la elaboración e instinto para los negocios. Su sello es inconfundible, Susana elabora vinos intensos y expresivos de definición moderna. Etiquetas indispensables para seguir su trabajo son Críos Malbec, con una buena definición mendocina y varietal, Críos Torrontés, Balbo es en gran parte responsable del perfil que esta cepa blanca adoptó en los últimos años; y Brioso, uno de sus íconos.

Andrea Marchiori, la mujer de los puntajes. Su historia está ligada a innumerables reconocimientos internacionales. En 1998, cuando junto a su marido, Luis Barraud, y el enólogo estadounidense Paul Hobbs, inauguraron Viña Cobos. Este pequeño proyecto no tardó en convertirse en pieza clave del cambio de imagen para los vinos argentinos en el mundo. Con su vino de cabecera, Cobos Malbec, Marchiori y sus socios batieron récords en la crítica internacional y aún hoy ostentan los puntajes más altos entre los vinos argentinos. Sin ir más lejos, son los únicos en alcanzar el puntaje perfecto según James Suckling, con su Viña Cobos Malbec 2011. Según los hombres detrás de Cobos es todo merito de Marchiori, quien tiene una sensibilidad especial para trabajar tanto en la viña como en la bodega. Más allá de los íconos, los vinos de la línea Felino son un buen reflejo de su habilidad, principalmente Malbec y Chardonnay.

Gabriela Celeste, la mano derecha. Mendocina, desde hace más de una década es la consiglieri de Michel Rolland para este rincón del mundo. Según el mismo Rolland, Celeste es la autora de muchos de los vinos que luego definen en conjunto. Hoy a cargo de la consultora Eno-Rolland en Argentina, Gabriela pasa gran parte del año visitando las bodegas que asesora en todas las regiones del país, Uruguay y Chile. Su estilo es 100% Rolland y se lo puede comprobar en Cónclave Gran Corte o Don Nicasio Bonarda.

Andrea Muffato, revolucionaria. Junto a su marido, Gerardo Michelini, impulsa desde hace dos año Gen del Alma, un emprendimiento familiar con vinos innovadores que marcan un nuevo camino en la enología local. Su especialidad son las co-fermentaciones a partir de uvas de diferentes rincones del Valle de Uco. Cada uno de sus vino expresa su búsqueda por sabores austeros y francos, fieles al terroir donde vive con su familia,  entre ellos se destacan, Ji Ji Ji, un vino de maceración carbónica, blend de Malbec y Pinot Noir por parte iguales que da como resultado un vino curioso y adictivo, u Otra Piel, su vino tope de gama elaborado por una co-fermentación de Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir.

Carola Tizio, más allá del apellido. Si bien es la hija de uno de los ingenieros agrónomos más reconocidos del país, Carola hace su propio camino. Sus colegas hablan de ella con admiración y destacan sus etiquetas. Hoy esta a cargo de Vicentín, un bodega innovadora que solo elabora Malbec con un perfil curioso pensado hacia el futuro. Sin dudas el más original de sus vinos es Vicentín Blanc of Malbec, el único blanco de Malbec disponible en el mercado, o bien su Blend de Malbecs con uvas de cuatro diferentes regiones de Mendoza.

Paula Borgo, tintos intensos. En los últimos años se ha convertido en referente de la nueva generación de mujeres enólogas. A cargo de todas las líneas de Bodega Séptima, elabora vinos de estilo internacional que se imponen en competencias locales e internacionales. Un rasgo curioso de Borgo es que disfruta de elaborar vinos briosos donde cepas como Tannat, Petit Verdot o Cabernet Sauvignon marcan la diferencia. Para comprobar esto dos etiquetas indispensables son Séptima Tannat Gran Reserva 10 Barricas y el blend Séptima Gran Reserva.

Lorena Mulet, la discípula de las burbujas. También distinguida por Drink Bussines como una de las caras jóvenes de la enología argentina, trabaja junto a Pedro Rosell en Bodega Cruzat. Allí se encarga de la producción de algunos de los espumosos más destacados del país.  Su especialidad es el método champenoise algo que se puede comprobar si se prueba Cruzat Clásico Rosé o Cruzat Cuvee Reserve Extra Brut, dos etiquetas que por su elegancia, muchos comparan con destacadas etiquetas europeas.
Alejandro Iglesias

Alejandro Iglesias
Es sommelier y un consumado buscador de tesoros. Capaz de degustar cientos de vinos y de recordar del primero al último con la precisión y la agudeza de un entomólogo, conoce como nadie esos rincones del mercado a los que todos quieren llegar. Por eso elige los vinos del Club Bonvivir. Por eso escribe en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) sobre sus hallazgos o bien en importantes medios nacionales como Clase Ejecutiva, o internacionales como Decanter.